La visión estratégica es fundamental para el desarrollo de una empresa, ya que una estrategia es el camino más corto y que utilice menos recursos para llegar a un objetivo, la vida está llena de decisiones, pero si estas decisiones las tomamos con una visión estratégica, hay más posibilidades de lograr nuestros objetivos de la mejor manera.

Existen diferentes visiones estratégicas, comenzando por la visión estratégica tipo “túnel”, en donde la visión de un empresario se reduce al éxito o al fracaso, por lo que no ve lo que hay entre esos dos extremos, y dirige la empresa hacia la misma dirección, sin pensar en otros caminos o alternativas. Muchos empresarios han llevado a la ruina a sus empresas por negarse a cambiar de dirección o por no cambiar su producto, esto en marketing se conoce como “miopía del marketing”, en donde los empresarios se “ciegan” por lo que piensan que es el mejor servicio (o plan) y terminan sin avanzar y la competencia actual o nuevos competidores lo superan.

La finalidad de una empresa tiene que ser el tener ideas y objetivos claros y buscar la manera y los medios para llegar a ellos, esto a través de no solamente un plan estratégico, sino a través de todo un pensamiento estratégico, que como todo, tiene que alimentarse a diario para que siga creciendo y posteriormente ayude a los empresarios a llevar al éxito su empresa, y este pensamiento estratégico tiene que estar presente en todo momento y de forma natural, no solamente cuando se enfrenta a una situación de peligro para la empresa, “es una actitud frente a la vida”.

También existe el “pensamiento flexible”, actitud empresarial que es imprescindible para poder encarar X ó Y situación de la mejor manera. Pensar flexiblemente es lo que hará que podamos desarrollar la habilidad de poder ver los más escenarios posibles ante una situación en la empresa. La herramienta base para comenzar a pensar flexiblemente es la interrogativa “¿qué si?”, ante una posible toma de decisiones; así podemos tener un panorama más amplio de la situación y visualizar las diferentes repercusiones que podría tener una u otra alternativa.

Las estrategias de negocios frente a la competencia (que cada vez es mayor y más fuerte) se pueden comparar con las estrategias de batalla y de guerra (como lo podemos ver en “El arte de la Guerra” de Sun Tzu, libro que compara los negocios con las estrategias de guerra en la Antigua China; Sun Tzu nos dice que tanto en la guerra armada, como en la “guerra comercial”, lo primero que se tiene que hacer antes de atacar (o tomar una decisión) es identificar siempre las estrategias, las fortalezas y las debilidades del enemigo -o del competidor-, porque sólo así se podrán identificar nuestras posibles áreas de oportunidad, donde nos diferenciaremos inmediatamente del competidor, nos dará ventaja y se podrá hacer un verdadero plan estratégico para llegar a los objetivos o salir adelante frente a una amenaza comercial; todo esto utilizando los menos recursos posibles, o utilizar solamente los necesarios.  

El pensamiento estratégico tiene que ser parte de nuestras vidas como empresarios o emprendedores, tomando en cuenta los factores clave y teniendo un pensamiento flexible, podremos llevar a cabo de la mejor manera cualquier plan de mercadotecnia. Es cuestión de ver más allá, más allá de nuestros competidores y más allá de los obstáculos. 

Como Mercadólogos y Comunicadores expertos en Desarrollo de Negocios, en Grupo WeProm creamos planes estratégicos para poder llevar a nuestros clientes al éxito y superen sus objetivos comerciales, porque solamente con una buena estrategia se pueden lograr objetivos a corto, mediano y largo plazo. 

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